El primer paso.

La palabra “hogar” proviene del latín “focāris”  que a su vez deriva en “focus”, o sea, fuego. Aplicada al lugar donde vives o desarrollas tu actividad, es el sitio donde no solamente estás a cubierto, si no que además es el sitio en el que te encuentras a gusto y “calentito”. Es el sitio del que es difícil salir porque sientes que estás plenamente integrado en él y sabes que en ninguna otra parte tendrás esa sensación. IMG_0001Dispone de las comodidades y servicios que necesitas, sus espacios tienen la forma y dimensión justa que tus movimientos y costumbres demandan, en definitiva está hecho a tu medida. 

Estás convencido de la necesidad de acometer esa obra que te da vueltas en la cabeza. Sabes que mejorará sensiblemente tu vivienda, local u oficina (en adelante hablaremos genéricamente de “edificio”). Quieres convertirlo en tu hogar a medida. Pero, ¿cómo organizar todas esas ideas que bullen sin parar? ¿cómo expresarlas?. Y lo más complicado: ¿cómo hacerlas realidad?.

Lo primero que tienes que tener claro es que no hay que precipitarse. El objetivo es demasiado ambicioso e importante como para tener prisas…salvo excepciones. Si tu caso se trata de un edificio existente y tienes que resolver cualquier contingencia que no pueda esperar (averías, humedades, daños, etc.) te aconsejo que resuelvas ese punto de manera previa e independiente.

Tanto si planeas una reforma, una ampliación ó una obra de nueva planta, debes empezar haciendo una lista. En ella pondrás por escrito todas esas ideas que tienes. Pesca al vuelo una por una todas las condiciones que harán que ese edificio se convierta en tu verdadero “hogar”.lista tareas

En el caso particular de las reformas ó ampliaciones, cuentas con una ventaja muy importante. Se trata de que si puedes, uses el edificio durante un tiempo prolongado (como mínimo unos meses). Vívelo. Experimenta tus necesidades de manera directa. Anota las carencias que detectas y las mejoras que harías. Créeme que no es lo mismo pensarlo que vivirlo. Fíjate no sólo en las dimensiones de cada zona. Piensa dónde falta o sobra luz o ventilación. Observa qué revestimiento podría ser más cómodo, más fácil de limpiar, más cálido. Si tienes espacio suficiente para almacenar. Muy importante: las instalaciones. Qué necesitas en la cocina. Dónde ves la televisión, dónde trabajas ó lees. Cómo duermes, dónde te vistes y qué espacio necesitas en el baño: ¿bañera o plato de ducha? ¿uno o dos lavabos?. Recuerda que nadie que no seas tú va a conocer tan bien tus hábitos y preferencias.

Esa lista será tu programa de necesidades. Este proceso debe ser meditado y pausado. Debatido si no depende sólo de ti. Es el origen y la base de tu obra. Al final, el grado de éxito y satisfacción será tanto mayor cuanto más se aproxime la realidad a los puntos de esa lista.

Saludos.

José Antonio Cabrera Hernández.

Tus consultas, opiniones y comentarios son bienvenidos:

Tu nombre (obligatorio)

Dirección de correo electrónico (obligatorio)

Titula tu comentario (obligatorio)

Expresa tu Comentario