• Como sabes, la esencia de este blog está implícita en su nombre.

Este blog va de cómo conseguir que las construcciones que nos dan cobijo para trabajar, para descansar, para comer, para relajarnos y en definitiva para vivir, se adapten lo máximo posible a nuestras necesidades, costumbres y hábitos. Va de cómo puedes afrontar esa obra tan importante para ti.

Y en el texto que tienes ante tus ojos quiero mostrarte  que la filosofía de este blog es una tendencia que está cobrando cada vez mayor relevancia.

Y no me refiero sólo al auge de las reformas frente a la construcción de nueva planta ( que también), si no a un cambio de mentalidad a la hora de diseñar nuevos proyectos. Hay diversos factores que nos han hecho agudizar el ingenio y que están consiguiendo dicho cambio. Algunos de estos factores son:

  • La crisis económica.
  • Los cambios sociales.
  • El avance imparable de la tecnología.

Tan sólo pretendo ilustrarte con algunos ejemplos esto que digo. Se trata de algunos enlaces que quiero compartir contigo y que han llamado positivamente mi atención:

  • ¿Sabías que ya existen en nuestro país promociones de viviendas a la carta?

A ver: Si una familia necesita una vivienda de 70 m2 y no puede permitirse invertir más dinero, ¿por qué entonces debe adaptarse a una superficie construida estándar de 90 m2? ¿No es más lógico que sea el diseño del inmueble el que se adapte a las necesidades del comprador?.

Haciendo de la necesidad (de vender) virtud, algunos gestores inmobiliarios ya están sacando al mercado viviendas “a la carta” en donde los compradores, por orden de reserva, pueden elegir parámetros como la planta, la superficie e incluso la distribución. Así, compran un hogar a medida (¿te suena?).

Puedes ampliar detalles en este artículo de El País, en donde se asegura que “la personalización es un valor añadido que no tiene rival”.

  • Cuando una pareja se divorcia…¿podría tener prevista la adaptación de su casa?

Pues si. Hay estudios de arquitectura que ya han hecho proyectos pensando en esta posibilidad. Y es que si te paras a pensarlo, no parece algo que a priori pase por la cabeza de las personas que comienzan una vida en común en un nuevo hogar.

Sin embargo, la creciente tasa de divorcios de muchos países europeos, unida a los problemas económicos que conlleva la reorganización familiar tras una ruptura, han generado que afloren este tipo de proyectos.

También hay que decir, que la idea puede abarcar más posibilidades, avatares y circunstancias vitales. Todo queda muy bien explicado en este artículo de El Mundo en donde se argumenta que “los antiguos cónyuges seguirán siendo vecinos, pero con viviendas y vidas totalmente separadas”. Pienso que esto es particularmente útil en los numerosos casos de custodia compartida de los hijos, ya que éstos no tendrían que hacer el equipaje y trasladarse cada vez.

No me dirás que esto no es filosofía “hogar a medida”.

  • ¿Y si pudieras interactuar con tu hogar?

    design-4Bueno. Esta es una vieja aspiración del ser humano. Los de mi generación hemos crecido viendo en la pequeña y gran pantalla series y películas como “la fuga de Logan”, “el coche fantástico” o la inefable “el dormilón” de Woody Allen, por citar un botón de muestra de una infinidad de títulos. En todas ellas las personas interactúan con los objetos y máquinas, la relación del ser humano con sus creaciones (incluidos sus edificios) es fluida y orgánica, humanizada.

Pues gracias al tremendo avance tecnológico, ya tienes al alcance de tu realidad cotidiana la posibilidad de “dialogar” con tu casa. Esto es factible gracias a la domótica que, mediante una automatización inteligente de los sistemas instalados en una vivienda, es capaz de optimizar el ahorro energético, la seguridad, la accesibilidad, el mantenimiento, el ocio y entretenimiento de sus moradores.

Todo esto sin mencionar un sinfín de posibilidades aún por desarrollar y que veremos cómo nos cambia la vida en pocos años. Si quieres saber más sobre el tema te recomiendo “Qué es Domótica“, un artículo muy ilustrativo al respecto.

En fin, si estos ejemplos no demuestran una tendencia hacia el “hogar a medida”, que venga dios y lo vea.

Amén.

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